Evidencia clínica sobre su efecto antioxidante y protector. Segunda parte.
En esta segunda parte del artículo se retoma la revisión sobre la ozonoterapia y la salud hepática desde una perspectiva clínica. Mientras que la entrega anterior estuvo dedicada a la investigación preclínica y a los mecanismos antioxidantes observados en modelos experimentales, esta sección se centra en los estudios realizados en seres humanos, con énfasis en los resultados reportados en distintos padecimientos hepáticos y en el posible papel de la ozonoterapia como tratamiento complementario.
Humanos
Hepatitis
Los estudios preclínicos sobre la ozonoterapia para atender padecimientos hepáticos han abordado una amplia variedad de padecimientos enfermedades y agresiones externas y han abierto una gran área de oportunidad para la atención médica.
La hepatitis viral (A, B, C y E) ocupa el séptimo lugar como causa de muerte (1 y 2) y es uno de los mayores retos de salud pública para el mundo, que se encuentra aún muy lejos de lograr la meta de su erradicación en 2030 (3).
El virus de la hepatitis B es un tema de salud global y una de las causas más importantes de hepatitis crónica, cirrosis (42% de los pacientes diagnosticados) y carcinoma hepatocelular (56% de los pacientes) (3).
La hepatitis C, por su parte, infecta a entre 130 y 170 millones de personas y está implicada en el mal funcionamiento de varios órganos del cuerpo y en diversos desórdenes metabólicos, como ateroesclerosis, perturbaciones de la glucosa y los lípidos, alteraciones en las vías metabólicas del hierro y enfermedades linfoproliferativas, por encima de la cirrosis y el carcinoma hepatocelular (4).
En este contexto se estudió la posible eficacia de la ozonoterapia como tratamiento complementario de la terapia antiviral, en 42 pacientes diagnosticados con hepatitis B crónica que fueron divididos en dos grupos, uno de los cuáles recibió únicamente terapia antiviral convencional, mientras que el otro recibió, además, un tratamiento de ozonoterapia.
Entre los pacientes que recibieron la ozonoterapia además del tratamiento convencional, un 10% alcanzó una respuesta total, por sólo el 4.6% de los que sólo recibieron el tratamiento convencional, mientras que aquéllos que tuvieron una respuesta parcial fueron 35% en el primer grupo por sólo 13.6% del segundo grupo.
Se observa una mayor eficacia terapéutica con la aplicación del ozono médico junto con la terapia convencional, con mejores resultados tanto en lo clínico como en lo bioquímico, en los niveles de enzimas hepáticas, en la actividad inflamatoria y en una mejora de la respuesta inmune, entre otros aspectos, sin que se presentaran efectos colaterales adversos (5).
En otro estudio que contó con la participación de 223 pacientes, se observó el efecto de la administración de ozonoterapia por vía del ozono médico gaseoso, solo o en combinación con múltiples antioxidantes, en casos de hepatitis C crónica con grados variables de fibrosis hepática.
Después de 12 semanas de tratamiento, además de una disminución significativa promedio del estadio de la fibrosis, de 1.98 a 1.41, se observó también una disminución significativa de la inflamación de 10.08 a 7.94. El valor PCR disminuyó y no hubo una sola complicación significativa en más de nueve mil aplicaciones de la terapia (6).
Un reporte de 2012 reseña los resultados obtenidos en Egipto con el tratamiento de hepatitis C con ozonoterapia en tres estudios realizados entre 1999 y 2008 (7). En uno de ellos, en el que participaron 60 pacientes que recibieron ozono médico por autohemoterapia mayor, después de 8 semanas de tratamiento los niveles anormales de enzimas ALT y AST habían vuelto a la normalidad en 21.67% y 20% de los casos respectivamente, y a las 24 semanas la carga viral había disminuido en 95% de los casos, con 36.67% con PCR negativa.
En otro de los estudios reportados en este informe la condición general mejoró en 94% de los pacientes, con una disminución cuantitativa de PCR en 71.8% de los casos, que alcanzaron valores negativos a las 8 semanas del tratamiento, con una mejora significativa para SGOT, SGPT, albúmina, bilirrubina y protrombina. Un tercer estudio con 30 pacientes, arrojó resultados similares a los dos mencionados previamente.

Diabetes
El hígado es susceptible de sufrir diversas complicaciones en pacientes con diabetes, como hepatopatía glucogénica, hígado graso no alcohólico, cirrosis y fibrosis hepáticas, relacionadas en ocasiones con un incremento de las ROS, entre otros mecanismos (8). Por su gran poder antioxidante, se ha estudiado el efecto de la ozonoterapia sobre el daño hepático causado por la diabetes.
En un estudio se dividió a 38 pacientes con diabetes mellitus tipo 2 en dos grupos: el grupo experimental recibió terapia convencional y ozonoterapia administrada por insuflación rectal, mientras que el grupo control recibió únicamente la terapia convencional (metformina, glibenclamida y complejo B), y se midieron diversos indicadores, entre ellos de daño hepático (transaminasas [TGP-TGO], gammaglutamil transferasa [GGT], fosfatasa alcalina [ALP], albúmina en sangre y recuento de plaquetas.
En el grupo que recibió la terapia combinada que incluyó la insuflación rectal, al final del estudio los niveles de albúmina en sangre y el recuento de plaquetas se mantenían en valores fisiológicos. En cuanto a las TGO y TGP y a la ALP, entre los pacientes que recibieron ozono médico los valores se redujeron de manera significativa y pasaron de una concentración mayor a la referencia a un valor fisiológico, con una reducción significativa entre el inicio y el fin del tratamiento, mientras que la GGT, aunque no llegó a un valor fisiológico, si mostró una reducción significativa en su concentración promedio (9).

Absceso hepático
Para el tratamiento de abscesos hepáticos, se realizó un análisis comparativo de los resultados obtenidos con 128 pacientes intervenidos con cirugía mínimamente invasiva. A 32 pacientes se les realizó una aspiración por punción percutánea y a los 96 restantes un cateterismo para drenaje laparoscópico o percutáneo; ambos grupos recibieron ozono médico por vía intravenosa.
Después de un tratamiento de entre cuatro y cinco semanas, ciento veintiuno de los 128 pacientes (94.5%) tuvieron una resolución completa del absceso hepático; en cinco pacientes (3.9%), después de ocho a diez semanas de tratamiento la reducción del absceso fue del 50% y en un paciente (0.8%) el absceso no se resolvió por completo después de cinco a seis meses. Un paciente falleció antes de que terminara el estudio.
La ozonoterapia demostró una alta efectividad para el tratamiento de los abscesos hepáticos, cuando es administrada como parte del proceso de cateterismo (10).
Colestasis obstructiva
Para evaluar el uso de la ozonoterapia contra la colestasis obstructiva, se realizó un estudio con la participación de 69 pacientes. Adicionalmente a la terapia convencional, a 36 pacientes se les administró solución salina ozonizada intravenosa y a los 33 restantes solución salina intraportal, de forma pre y posquirúrgica.
De acuerdo con indicadores del funcionamiento hepático, intoxicación endógena y peroxidación lipídica del plasma sanguíneo, se alcanzó la normalización del funcionamiento del hepatocito en un tiempo menor con la aplicación del ozono intraportal, lo que se asoció un una mayor activación del sistema antioxidante en el hígado (11).
Como puede apreciarse la ozonoterapia utilizada como terapia complementaria, gracias a sus propiedades antioxidantes y a su capacidad de revertir el estrés oxidativo del cuerpo y de sus órganos, puede ayudar a obtener buenos resultados en el tratamiento de diversos padecimientos hepáticos muy frecuentes y que tienen graves repercusiones en la vida de millones de personas.
Referencias
- Patel, A., et al. (2024), The epidemiology, transmission, genotypes, replication, serologic and nucleic acid testing, immunotolerance, and reactivation of hepatitis B virus, Gastro Hep Advances, vol. 3, no. 2, pp. 139-150, doi: 10.1016/j.gastha.2023.10.008
- Stanaway, J., et al. (2016) The global burden of viral hepatitis from 1990 to 2013: findings from the Global Burden of Disease Study 2013, Lancet, vol. 388, 10049, pp. 1081-1088, doi: 10.1016/S0140-6736(16)30579-7
- World Heath Organization (2023), Global hepatitis report 2024. Action for access in low- and middle-income countries, WHO, Geneva
- Chaudhari, R., et al. (2021), Metabolic complications of hepatitis C virus infection, World Journal of Gastroenterology, vol. 27, no. 13, pp. 1267-1282, doi: 10.3748/wjg.v27.i13.1267
- Mocan, D. and N. Bodrug (2026), Efficacy of ozone therapy as a complementary treatment in chronic hepatitis B, Medicina internă în tranziţie de la medicina bazată pe dovezi la medicina personalizată, vol. 2026, p. 119, http://hdl.handle.net/20.500.12710/32825
- Sadek, A., et al. (2024), Effect of ozone gas on viral kinetics and liver histopathology in hepatitis C patients, Journal of Complementary and Integrative Medicine, doi: 10.1515/jcim-2023-0239
- Mawsouf, M., et al. (2011), Ozone Therapy in Patients with Viral Hepatitis C: Ten Years’ Experience, Ozone: Science & Engineering, vol. 34, no. 6, pp. 451-458, doi: 10.1080/01919512.2012.720161
- Mobssheri, L., et al. (2023), Gu, X., et al. (2010), Effect of medical ozone therapy on renal blood flow and renal function of patients with chronic severe hepatitis, Chinese Medical Journal, vol. 123, no. 18, pp. 2510–2513, doi: 10.3760/cma.j.issn.0366-6999.2010.18.003
- Calunga, J., et al. (2021), Efectos protectores de la ozonoterapia en el daño renal y hepático en la diabetes mellitus tipo 2, Revista CENIC Ciencias Biológicas, vol. 52, no. 1, pp. 18-31
- Bababeyli, E. (2025), Effectiveness of local and intravenous ozone therapy in minimally invasive treatment of liver abscesses, Ukrainian Journal of Clinical Surgery, vol. 92, no. 4, pp. 25-29, doi: 10.26779/2786-832X.2025.4.25
- Belyaev, S., et al. (2013), The influence of intraportal ozone therapy on the functional condition of liver in a complex treatment of obturative cholestasis, Meditsinskii Almanakh, vol. 3, pp. 96-98

