Son muchas las enfermedades relacionadas con el estrés oxidativo, y varios los órganos afectados, entre ellos el cerebro y el sistema nervioso en general (1-4).
En ellos, al igual que en los casos que revisamos antes, la aplicación de ozono médico, en las dosis bajas que utiliza la ozonoterapia, fortalece la capacidad antioxidante, induce el restablecimiento del equilibrio redox en el organismo y contribuye a la recuperación y al bienestar del paciente (5).
Experimental
Isquemia reperfusión
En experimentos realizados de manera independiente, tres de ellos en ratas y uno en gerbos, se realizó un precondicionamiento con ozono médico de manera previa a la inducción de eventos de isquemia reperfusión.
En los grupos de ratas tratados con ozono médico, uno de los estudios reporta que el tratamiento previo con ozono médico mitigó el daño neuronal, redujo la severidad del déficit neurológico, disminuyó la oclusión de la arteria cerebral media y los infartos cerebrales e incrementó la traslocación del Nrf2 al núcleo celular, lo que disminuyó la ferroptosis (6), mientras que los otro informan la inhibición de la apoptosis, la reducción del daño por radicales libres, debido a una mayor actividad de superóxido dismutasa (SOD), y una mejor función neuronal (7 y 8).
En gerbos, por otro lado, el precondicionamiento con ozono médico en isquemia bilateral transitoria, provocada por la obstrucción temporal de las carótidas, previno la perdida de conducta exploratoria de los animales y retrasó la muerte neuronal en la región CA1 del hipocampo (9).
Pérdida de audición
La pérdida de audición por ruido excesivo, en donde el estrés oxidativo juega un papel importante (10), fue investigada en un experimento en el que un grupo de ratas expuesto a un ruido excesivo que recibió una mezcla de oxígeno y ozono médico intravenoso incrementó sus antioxidantes enzimáticos y no enzimáticos, mientras que se encontraban disminuidos en las que no recibieron el ozono médico (11).

Envejecimiento

También ha sido investigado el efecto del ozono médico sobre algunos de los cambios bioquímicos propios del envejecimiento. En este caso se observó que la ozonoterapia tuvo un efecto positivo sobre la actividad de diversas enzimas de la membrana interior mitocondrial, conservó la actividad de la NA,K-ATPasa, indujo un menor aumento en la concentración de MDA, de carbonilos de proteínas mitocondriales y de lipofuscina en la corteza cerebral y restableció la actividad de la SOD y la concentración de glutatión en niveles cercanos a los normales de los individuos adultos (12).
Humanos
El estrés oxidativo está relacionado con diversas patologías cerebrales, como enfermedad cerebrovascular y enfermedades neurodegenerativas (13). En casos de daño isquémico y el estrés oxidativo asociado, la acumulación de especies reactivas de oxígeno (ROS) puede generar daño cerebral secundario alrededor de la zona infartada (14). En este contexto, se han realizado diversos ensayos clínicos en los que se aprecian los beneficios de la ozonoterapia para el cerebro y el sistema nervioso central.

Mediante una transfusión autóloga de sangre ozonizada (autohemoterapia mayor) se incrementó el flujo de sangre en las arterias carótida y cerebral media en individuos sanos o pacientes sujetos a alguna radioterapia oncológica, que no fue modificada durante el tratamiento con ozono médico (15). Este resultado es un soporte a los resultados positivos con la ozonoterapia en síndromes isquémicos periféricos y lo perfila como un tratamiento complementario para síndromes de baja perfusión
Accidente cerebrovascular isquémico
Infarto cerebral agudo
En un estudio clínico en el que participaron 62 pacientes con infarto agudo cerebral, se investigó el efecto terapéutico del ozono médico aplicado mediante autohemoterapia durante cinco días. Los pacientes mejoraron de manera significativa con la ozonoterapia, e incrementaron en 25% su valoración funcional de las actividades de la vida diaria (índice Barthel) y en 20% los resultados de la evaluación cognitiva Montreal (MoCA), mientras que se observó una reducción en indicadores de estrés oxidativo y daño celular neuronal. (14)
Ya desde 1998 se evaluó el efecto de la insuflación rectal de ozono médico sobre pacientes con enfermedad cerebro-vascular isquémica, en 150 pacientes mayores de 60 años de edad. En términos generales se observó una mejora en el 86% de los casos, con el mayor porcentaje en los que se encontraban en la fase aguda de la enfermedad. De manera específica se obtuvo mejoría en más del 92% de los pacientes en disartria, hemiplejía y grado de confusión (15 y 16).
El tratamiento de infarto cerebral agudo con ozonoterapia, en forma de autohemoterapia mayor, también ha sido reportado en la literatura científica. En 2013, con la participación de 86 pacientes con infarto cerebral agudo de entre 30 y 80 años de edad, con una calificación de entre 6 y 21 en la escala de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, se comprobó una mejora significativa en la recuperación del movimiento de los miembros superiores, comparada con la obtenida con el tratamiento convencional (17).
Posteriormente se observó que la autohemoterapia mayor con ozono médico aplicado a pacientes con infarto cerebral agudo en condiciones similares a las del estudio anterior, promueve la regeneración de los nervios y la recuperación de la función clínica de forma más eficiente que el tratamiento convencional sin ozono médico (18).
Parálisis cerebral infantil
La parálisis cerebral puede ser causada por un evento de hipoxia-isquemia, con la consecuente alteración del balance redox y el estrés oxidativo asociado. La ozonoterapia, gracias a su cualidad antioxidante, parece ser una buena opción para su tratamiento, sobre todo para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
En un estudio publicado en 2011, que contó con la participación de 43 pacientes, 39 de ellos menores de 15 años, se administró ozonoterapia por insuflación rectal durante un año (19). En tres de las variables analizadas, los patrones de alimentación ineficaz y de alteración de sueño, así como un estado inmunológico deficiente, al final del tratamiento se observó una disminución del porcentaje de menores que los presentaban: de 53.4% a 9.3%, de 27.9% a 6.9% y de 69.7% a 18.6% respectivamente.
También se observaron mejorías en el peso, debido a la relativa normalización del apetito, y en la esplasticidad, en donde la mejor respuesta se obtuvo en los menores de un año, con un 87.5% de efectividad, y en los de uno a cinco años, con 62.5%, mientras que en los mayores el beneficio fue para 25% de los pacientes.
En un estudio más reciente participaron 45 pacientes de entre un mes y ocho años de edad con parálisis cerebral de origen hipóxico-isquémico comprobado, a quienes también se administró la ozonoterapia por insuflación rectal a lo largo de 16 meses (20).
En este caso se observó mejoría tanto en los desórdenes motores como en la habilidad manual en 71.1% de los pacientes en ambos indicadores, mientras que una mejora en el tono muscular se observó en 66.7% de los pacientes. En general se observó que sólo 11.1% de los participantes no tuvo algún tipo de mejoría con el tratamiento.
Es importante mencionar que no se observaron casos adversos y que la mejor respuesta se obtuvo en los pacientes de menor edad, por lo que es recomendable iniciar este tipo de terapias lo antes posible, sabiendo que no hay riesgo en su administración.
En otro estudio se aplicó solución salina ozonizada por dos vías distintas, cada una en un grupo de pacientes: en el primer grupo a través de puntos de acupuntura en el cuero cabelludo asociados con tratamientos contra ataques de apoplejía, encefalopatía postraumática, parkinsonismo y otras enfermedades, mientras al segundo se le administró por vía intravenosa (21). En los pacientes del segundo grupo el efecto terapéutico se observó en menos tiempo, la remisión de la enfermedad fue más estable y hubo una adaptación social más completa que en los del segundo grupo.
El sistema nervioso, como se observa en los estudios reseñados, también puede ser beneficiario de la capacidad antioxidante de la ozonoterapia como terapia complementaria, con la enorme ventaja de la ausencia de efectos adversos comprobada una y otra vez, cuando se administra correctamente.
Referencias
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